Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

miércoles, 19 de junio de 2013

El otro día @jmribes1 levantó el corazón y fui invierno.

Aquel otoño no dejó caer sus hojas, 
y la primavera no quiso hacerle nada a los cerezos, 
sólo habían inviernos marchitando soles, 
y las ganas de escapar contigo cualquier verano.

Toda esa gente que se siente sola se reunió en el tejado
del edificio más alto de la ciudad,
para tirarse,
pero al entablar conversación entre ellos quisieron seguir viviendo.
Supongo que no hay espacio para la tristeza si alguien lo ocupa,
el problema llega cuando hay tanta tristeza que no hay espacio ni para uno mismo.

Y yo que me he drogado tanto que me he quedado tonto,
y he dicho 'te quiero' demasiado pronto,
y 'me voy porque ya no queda nada para mí' demasiado tarde.

Sé que Srta. Rock'n Roll me entiende,
y que a veces no duerme porque está pensando en alguien que sí lo hace.
Es lo que tenemos los inmortales, que no somos capaces de morirnos
del todo.

Quizá sea el amor el que nos está buscando a nosotros,
pero volvemos a tener 10 años y jugar al "escondite pilla pilla"
es difícil si eres ciego.

Porque aquel otoño no dejó caer sus hojas, 
y la primavera no quiso hacerle nada a los cerezos, 
sólo habían inviernos marchitando soles, 
y las ganas de escapar contigo cualquier verano.

Un día Jota dijo
"te deseo de todo corazón que algún día sepas qué hacer con el tuyo",
y entonces me di cuenta de que pierdo la paciencia
a todas horas
porque vivo de las prisas de correr delante de un corazón que se ríe
con las penas de otro que no respira.
La felicidad va vestida de flores con un vestido carísimo que no se puede permitir,
y entonces llora como los niños de 10 años que juegan al escondite
y acaban pillándolos.
A ver por qué crees que tenemos alergia en primavera.

Me he puesto a pensar en la capacidad que tienen las personas
de echar de menos a otras
para acabar echándose de más a ellas mismas,
y me ha resultado irónico a la vez que precioso;
no creo que haya mejor forma de matar de amor que disparar la primera bala
a tu propia sien.

Romper a reír me parece una forma bonita de hacerse pedazos.
Hacerse pedazos abrazándose a alguien es reconstruirte dos veces
y destrozarle una.
Y al final acabas manchado por todos lados de dolor,
pero ya no te duele cuando lloras
ni si se ríe.

Los médicos no curan, son los padres.
Y aquellas personas que cargan en las espaldas
con el peso de las lágrimas de otro sumado al suyo.
Normal que nunca se dejen abrazar,
si son todo carne
                 muerta.




Jota me cogió la mano el otro día desde Lleida y yo la vi en mi hombro aquí en Murcia, y a lo mejor de ésto hablamos cuando pronunciamos todas esas palabras que nos llenan de vacío:

distancia 

kilómetros

al final hoy no puedo ir a verte

llámame si me estás oyendo


ya nos veremos


"..y las ganas de escapar contigo cualquier verano".



10 comentarios:

Julio Serralde dijo...

a veces uno lee para encontrar lo que no ha dicho
hoy sucedió

bé. dijo...

Creo que es lo más alucinante que he leído nunca, y lo más bonito.
La distancia es una perfecta hija de puta, pero se puede con ella.
Besos.

Martita dijo...

Increíble es la palabra. Llevo leyéndote desde el principio, y nunca dejas de sorprenderme. Cuánta verdad en tus palabras...
Besos guapa!

saudade dijo...

impresionante

Cristina. dijo...

Y que siga también mañana.

Cristina. dijo...

Te damos las gracias los dos por igual; todas tuyas.

Igual que los besos.

Cristina. dijo...

Y ojalá sigas quedándote.
Jota me regaló la certeza que a él le sobra.

Gracias, Marta. :**

Cristina. dijo...

Qué te voy a decir a ti, Elvira.
Qué mejor podemos hacer que no sea sonreírte.

Marta dijo...

Es sencillamente, precioso. Estoy llorando, a parte de mi sensibilidad extrema, creo que es perfecto, precioso, de verdad +_+

Cristina Pérez. dijo...

¡Hala, Marta! No te esperaba por aquí.
Acabas de hacer uno de los mejores comentarios de este blog.

:**