Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

viernes, 21 de marzo de 2014

Me estoy conociendo en un momento extraño de mi vida.

No sé en qué momento dejé de echarte de menos
para pedirme a mí misma que te dejara, simplemente, quedarte.
Aquí, aquí.


Cuando me dijiste adiós te despediste de ti.
Te quedaste sin tu puta de sutura,
sin el disparo de salida que siempre te llevaba
a mi entrada de emergencia.
Ahora me pongo guapa para ver pasar los días
y me asusta la velocidad con la que escapan
de entre mis piernas
corriéndose hacia otros meses del calendario.

Tengo los pies en la tierra; imagínate el vértigo,
y voy por ahí disparando miradas a corazones que no tienen ojos.
Te busco en otras manos en las que me pierdo.
Y muerdo otras lenguas que me encuentran
igual de perdida.
Qué quieres que yo no haga, me lo has buscado tú solito.

Me acuerdo de ti
y sin embargo no me cago en tus muertos.
Sigo sin poder dormir y,
a veces, cuando sueño contigo, me despierto pensando que yo no existo.
Otras, con la sensación de haber vivido lo soñado,
que no siempre es contigo.
Y me parece una falta de respeto maravillosa.

Llevo los ojos vendados por los déjà vu,
la vida enredada en el pelo,
y el deseo de que, ojalá, me veas pasar de lejos
paseando de la mano de cien margaritas amarillas,
vistiendo la sonrisa de quien sabe que ha perdido
y, aún así, reconoce qué va a ganar.


-Quítale la tilde si te sobran besos-.



1 comentario:

Little Lost Penny dijo...

No sabes de qué manera me ha llegado el título (y digo el título por no ponerme a enumerar frases)
cómo todo lo que escribes, vamos, que llega siempre a donde tiene que llegar.