Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Dos no bailan si uno no es música. Con Jota.

El otro día paseando encontré una pintada
que versaba un "no me olvides".
No pude evitar pensar que antes que una despedida,
eso era una nota de suicidio.
Entonces comencé a acordarme de las margaritas
y de que algún día nos arrancarán los brazos
por tanto preguntar si nos quieren en lugar de si nos queremos.
¿Alguien ha muerto alguna vez en alguna vida por amor propio?
Yo sí he matado.

Que no hay más ciego que el no quiere que le vean
lo descubrí la noche que me quedé dormida en el baño.
En casa ajena. Quiero decir, la mía; pero cuando me desconocía.
A la mañana siguiente nadie me había peinado el pelo con tanta dulzura
como yo me besé los hombros.
Ahora me tengo miedo porque ya me sé demasiado bien
para no querer salir huyendo de nuevo de mí.

Esa misma noche comprendí que para echar de menos
sólo necesitamos a alguien lejos
pero para echar en falta, a nosotros mismos muy dentro
tanto tanto
que no nos seamos suficiente ni mirándonos al espejo
y gustándonos.
También que hay una diferencia entre pedirle a alguien que no se vaya
y pedirle a alguien que se quede,
y es que en la primera ya se ha ido.

Puedes correr para alcanzarle. Tratar de hacerlo. Conseguirlo.
Pero después deberás aprender a curarte tú mismo las rodillas.

Yo, sin embargo, me he escrito por todo mi cuarto la palabra "quédate".
No, no es una nota de suicidio; es una bienvenida.


Yo sólo venía a ver qué hacía 
y la he pillado escribiendo
canciones en las paredes.
Tan música, tan bonita como siempre.

A mí el "quédate" se me suele quedar atragantado en la garganta
yo qué sé
y al final no digo nada.
Y se largan, 
como de costumbre.

Quiero proponerte un idioma nuevo
sin imperativos
ni condicionales. 
Sólo silencios, 
risas y besos.

No tengo nada, eso es verdad. Pero mira: te lo doy todo.
Incluso lo que me falta.

Juntos éramos nieve
de tanto desnudarnos
acabamos
siendo lluvia.

El hombre del tiempo nunca acierta
mira al cielo y no a los ojos de la gente.

A pesar de que a veces 
echo de menos la nube triste de tu cuarto
a mí me trajeron a este mundo en diciembre 
para ser eternamente
tormenta de verano.



6 comentarios:

Alberto Hugo Rojas dijo...

Y TAN HERMOSO.... SER MUSICA

Cristina Nicolas dijo...

Impresionante

Maibaik dijo...

Qué bonito te bailan las palabras.

bé. dijo...

Hacía muchísimo tiempo que no abría blogger, y lo primero, como siempre, es leerte.
Esta vez me has impresionado más de lo normal, bueno, me habéis.
No sé cómo se puede escribir también, pero a mí me das ganas de intentarlo.

sandra juan dijo...

Que bonito el texto, la verdad es que es realmente precioso.
Acabo de descubrir el blog y me ha gustado mucho así que soy la nueva seguidora del blog
Un besazo enorme
Thiscanbeperfect.blogspot.com

Andisune dijo...

El otro día me regalaron un ramo de nomeolvides,
y me acordé de mí.
Se llaman Myosotis Latifolia.