Cristina Pérez.

Mi foto
Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

lunes, 15 de octubre de 2012

"No sé restar tu mitad a mi corazón".

Supurar las heridas que nos hicimos a deshora cuando el tiempo se nos escapaba de la boca, dibujando un invierno que se pintaba de dificultad y confusión.
Y, mientras tanto, seguíamos lamiéndonos las cicatrices de las nostalgias que llevaban de nombre un nosotros que rezábamos para que no nos perdiese de vista a no sé qué dios que se tapaba los oídos para no vernos de cerca. En el hueco que forma tu clavícula aún quedan restos de los besos de guerras pasadas donde los recuerdos arden sin el queroseno que emitíamos al tocarnos con miradas.

Si quieres, dejamos que se quede muda la noche para que nuestras palabras tomen voz antes de que nuestros hechos las desnuden intentando buscar algo que tú y yo encontramos en los versos de nuestra historia.

Aquí siguen mis ojos cansados sonriéndote aún ahora que mi sonrisa se torna triste y gris.
Y en el recoveco de mi pecho, donde yacen los sueños que nadie tuvo ni tendrá, guardadas están bajo llave aquellas promesas que sé que nunca vas a llegar a cumplir.

Nos alimentamos ya tarde de ese presente en el que tanto empeño pusimos al construir sobre cimientos antes de que se volviera efervescente y nosotros nos muriésemos del hambre de no sentirnos. Y cuando dejamos de abrigarnos por las noches para darle paso al miedo, quisimos calentarnos las manos con caricias que nos lo decían todo contándonos nada. ¿Acaso tú te acuerdas de las cosas que no te he dicho nunca?

Abrázame, y después abracémonos a lo vivido, mirando de reojo a las putas dudas que vinieron a asustarnos mientras nos quemaban con los dedos las retinas para vernos gritar. Vuelve entre risas y sin despojos. Ladrémosles como torpes gatos pardos a todas esas pesadillas que atropellan nuestros sueños y pretenden que nos olvidemos de lo que nunca hemos llegado a conocer.

Puedo hablarte del tiempo que se esconde en las aceras desde que sigo esperándo(te) en los tejados. Allí donde la luna llena de envidia nos maullaba cuando me sacabas a bailar los días que el cielo lloraba y nosotros reíamos.

Ven.


5 comentarios:

poetadebotella dijo...

Me gusta, me gusta el blog y esos aires que tiene de mezcla de Marea, Fito y un laaaargo etcétera, nos leemos! ;)

.nachobrighton dijo...

porque siempre lo haces tan bonito, tan electrizable y con tanta fuerza. me encanta cris como siempre sobre todo algun trozito como el ultimo parrafo <3

un besito bonita :)!

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tus comentarios una vez más, y pff ya necesitaba de un trocito de ti aquí escrito, perfecto y espectacular del inicio al punto y final, entre huecos, sueños, todos y nadas, entre líneas, a gritos o al oído, así de singular como lo expresas (:

Marisa dijo...

"Y en el recoveco de mi pecho, donde yacen los sueños que nadie tuvo ni tendrá, guardadas están bajo llave aquellas promesas que sé que nunca vas a llegar a cumplir". SIMPLEMENTE ME HA ENCANTADO. Escribes muy pero que muy bien. Un saludo de una nueva seguidora.

antius dijo...

Muchas gracias por tus comentarios una vez más ^^
Genial tú como siempre, tan potente, entre líneas, entre huecos... Perfecto en serio! Hambre, miedo y caricias que callan y gritan.
Espero más, pronto (: un abrazo grande Cris