Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

martes, 13 de noviembre de 2012

12 veces trece.

Unos meses antes comenzábamos a retrasar juntos el minutero por las noches para que nos dejara en paz y así nosotros poder declararnos la guerra, y ya hace un año que el reloj se paró para comenzar a darnos las mismas horas al mismo compás. No sabría decirte si ha llovido mucho desde entonces o si somos nosotros los que nos hemos mojado por dentro, pero eso qué más da.

Nos hemos perdido en nuestro tren de cercanías y es increíble cómo aún siguen sorprendiéndonos estas venidas sin necesidad de irnos. Mis sentidos se han acomodado en tu espalda y el nudo de la garganta es un interrogante desde que me has devuelto la voz.

Qué voy a decirte yo de mí misma que no hayas descubierto tú antes.
Y qué vas a decir tú de mí, si yo sólo soy yo cuando tus manos me (des)visten.

La rutina nos rompe la boca cuando nos intenta alejar de los besos pasados por agua que huelen a aquellas tardes de Noviembre bajo el sol. Y nosotros mientras destilando roce y cariño. Haciendo reír a estos corazones bomba que buscan evadirse del mundo restante para explotar cogidos de la mano. Desde mi cama puedo ver todos los pretéritos perfectos que hemos conjugado antes de manosear un futuro compuesto por estos ojos que brillan cuando provocan tu sonrisa. Un futuro que se pinta aún incierto pero firme.

Siempre firme. Como nosotros.

El camino que aún nos queda por andar lo haremos soñando y con los ojos abiertos para no dejar de cuidarnos los costados. Te prometo que romperé a patadas cualquier suelo que se empeñe en verte caer, y sé que vas a seguir aupándome cuando los miedos me despistan y tiran piedras a mi paso para hacerme tropezar. Recuerda que la distancia de tu abrazo a mi cuerpo solo es extensa si la medimos en ganas, así que no temas por los kilómetros que hoy tenemos que (des)hacer. No me eches de menos desde el penúltimo "te quiero", (nunca un último), al siguiente, porque echar de menos significa que algún día podrías echarme de más, entonces nosotros pasaríamos a ser lo de menos.

Y sí, yo voy a seguir metiéndome en tus sueños por las noches, y bajo tu abrigo cuando el frío me ponga roja la nariz. Mis manías seguirán sacándote de quicio y volviendo loca a la paciencia que te representa, y no dejaré de pisarte los zapatos para que me saques a bailar. Sin creer en las mariposas que anidan en el estómago seguiré notándolas junto al zoológico propio que se crea cuando te veo esperándome en la misma plaza de siempre, preparado para hacer estallar mi risa con cosquillas cuando la vida falla y me da error.


Seguir viva hace tiempo que dejó de ser cuestión de supervivencia y pasó a ser cuestión de vivirte, y la poesía me frunce el ceño desde que prefiero leer tus ojos a sus letras.
Lo que no sabe es que ella existe porque existes , y no al revés. 




Miles de momentos vividos,
cientos de noches desgastadas, 
438 días juntos,
más de 50 canciones,
dos conciertos,
un viaje,
un mismo mes,
un mismo año,
y un mismo número.
 


Como dijo un grande: 
"Nos querremos más que nadie
pa' que no corra ni el aire entre tú y yo". 




Te quiero.

1 comentario:

Yanina Terzano dijo...

Me encanto. Sin palabras.
Honestamente tu texto me maravillo!
Por supuesto que ya estoy siguiendo y que pasas a la lista de los blogs que sigo en mi propio blog.
Gracias por deleitarnos asi.

→Te invito a conocer un nuevo blog:
http://quiero-contarte-algo.blogspot.com.ar/
Saludos ;)