Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

miércoles, 6 de marzo de 2013

"Puede que mañana todo estalle".

La eternidad es para los cobardes.
Para los que tienen miedo de vivir hoy,
y lo van dejando para mañana.


He disparado a la apatía para verte sonreír los domingos por la tarde.
Para ver cómo las utopías se convierten en humaredas de vida.
Y la única pistola que me ha hecho falta ha sido tu abulia revolviéndose con la mía.
Vestidas ambas de (des)propósitos que buscan escapar de las jaulas
que forman nuestros puños cerrados.
Y mientras el corazón abierto de par en impar,
para que no nos quede ni un puto sentimiento

por salir volando.

S
oledad desea dejar de estar sola antes de morir,
y Nadie le ha hecho caso a tiempo.
Y entonces puede que lo que necesitemos sea eso;
alguien que salte antes de cogernos de la mano.
Que no nos invite a tirarnos, pero caigamos detrás por inercia.
Qué tontería, como si vivir por alguien no fuera ya de por sí morir de ti.

Algún día hablaremos del miedo sin salir corriendo asustados.
Algún día puede que aprendamos a huir.
Las despedidas no son más que restos de principios
que han terminado
per    dién    do    se,
pero da igual si yo sigo encontrándote a ti al final del túnel.

Y no me importa que no haya luz.
No son balas, eres tú.
Apúntame a la sien, pero no aprietes todavía el gatillo. 
No te quedan esquemas por romperme,
ni a mí pájaros en la boca que soltar.
Hablo del tiempo como si no fuera él el que me pide la hora
cada vez que la distancia se empeña en llevarte a otra cama,
que no soy yo.
Y escondo el reloj cada vez que me mira a los ojos,
como si estuviera esperando alguna respuesta diferente
a la que encuentra cada vez que nace una lágrima
y muere un orgasmo.

Pero seguimos sin tener preguntas.


Entonces, ahora, sí;
vuélame la cabeza, corazón.




2 comentarios:

bé. dijo...

Cómo escribes madre mía!

Cristina. dijo...

Tú que me lees. :)