Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

sábado, 13 de abril de 2013

Eres increíble, pero yo te creo.

"El problema es que me señalas cada vez que te pregunto dónde te duele".
Irene X.


No sé nada de nadie porque hace tiempo que no me llamo
por mi nombre
cuando veo que no me encuentro bien
y en ningún lugar.
Me has quitado un susto de muerte y me lo has dado de vida,
y ahora creo que me pesa más que antes
en tus hombros
todo lo que no me he dicho drogada de algo que no sea la distancia.

A veces no sé si respiro o intento meterme la vida entre pulmón y pulmón.
A veces dejo salir al corazón a tomar el aire y vuelve borracho y vomitando sangre.
A veces no tengo corazón.
Casi siempre tú me das.

Pero aún no nos ha deshecho el amor; sigamos haciéndolo.

Hay lugares hablando de ti sin haberte visto nunca,
así que imagínate aquellos que pisas y haces llorar cada vez que vuelves
a irte.
Se me da bien hacerme la muerta cada vez que no estás aquí para mirarme,
y sentirme viva cuando coges mi mano y tiras todo lo demás.
Desde mis muros
hasta tu ausencia.
Y puede que no sepas dibujar, pero qué bien me coloreas.

Poesía es que siga perdiendo las bragas cada vez que sonríes,
y se me hace el corazón agua si me escribes
con la lengua
tus fobias por mis piernas,
que bailan encima de mi tumba cuando cantamos a gritos nuestra canción favorita
y recuperamos la voz.
Cada vez que tropiezo es como volar contigo sin necesidad de alas
o como salir corriendo para acabar follando con tus miedos,
que gimas sonrisas,
y encontrarnos al amor hecho tumbado en la cama con cara de haber ganado la paz.

Después de que tú me hayas declarado la guerra.

Entonces entiendo que amar sea hablar de amor sin que te entiendan,
y que volver nunca será haberte ido si no duele;
te juro que si nos matamos la próxima vez que nos comamos el techo de menos
te lo explico.
Por ahora no pienso cortar la cuerda que me ata el nudo en la garganta,
así que sólo tienes que quedarte
colgado
de las palabras que te digo cuando te veo dormir
y tú me sueñas
quitándome el sueño a mí para alimentar a mis ojeras.
Ya, ya sé que no me favorecen, pero tú eres una herida preciosa.


-¿Qué tal me quedas?
-Como sea, menos lejos.


Que no se te ocurra
dejar
de dolerme.


2 comentarios:

Nerea dijo...

Amar... no habrá nunca una definición exacta.

Nahuel Furrer dijo...

Cristina,

me gustaría enviarte una propuesta literaria que podría interesarte, pero no he encontrado ningún email de contacto.

Si das el sí, envíame algo a mi email nahuelfurrer@dafy.es y te la mando sin ningún tipo de problema.

Gracias,

¡Un saludo!