Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

domingo, 13 de octubre de 2013

Te conozco como si te hubiese perdido.




El otoño llega y el cuaderno no se desnuda.
Los recuerdos no se olvidan,
los acumulas y son ellos los que dejan de llamarte.
Nosotros seguimos igual de valientes frente a distintas cobardías.
Y tú.. Tú no me busques explicación; hace tiempo que quise perderme toda,
pero la razón quítamela incluso no teniéndola.

A tropezar tres veces con la misma piedra lo llamo divagar.
-¿Por qué llamas piedra a un órgano? 
¿Y por qué no hacerlo?
Al fin y al cabo, las letras dicen que somos un 20% de sangre y otro 70% corazón.
El porcentaje restante es lo que no dormimos, pero no dejamos de soñarlo.
Que le follen a la ciencia.
-Cómo te gusta hacer la tonta.
La suerte es que consigo que te rías.

Tantos sentimientos nos están volviendo cuerdos,
pero tú sigues quedándote, ya sabes, hecho un lío.
-A la de trece dejas de temblar.
Son estas piernas, que siempre están corriendo.
-Cuántos pájaros tienes en la cabeza.
Si fuera pregunta te diría que ojalá los tuviera todos en los dedos,
para que no sientas jamás que te enjaulo.

Y salgo volando.
Y tú no disparas.

Me gustaría explicarte que tú me haces feliz
de la misma manera que yo me pongo triste.
-No llores, que te pones muy guapa. Y yo no puedo destruirme más lejos.
A ver quién es quien no dice ahora tonterías.
-Me lo estás pegando todo; desde el frío hasta tu gripe emocional. 
Y te sonrío como si fuese sano,
por qué duele.

No seas tú quien se vaya a saber.

Eres loco de remate y amas igual que duermes:
con los ojos cerrados y la boca entreabierta.
Así cómo no van a tragarte las mariposas.
Te espero.
De martes a lunes.
Y me desespero más de lo que llego a quererte.
-¿Algún día dejarás de tener prisa?
Cada vez que me miras.

El grillo con sombrero está remodelando la habitación
y yo me niego a que me barra los pies y los derrumbes.
Cállame de una puta vez el pensamiento a golpes de lágrimas,
que no se nos olvide que nos va a doler toda la ira
las 365 veces que no echemos de menos el camino de vuelta.

De dar mi abrazo a torcer no he aprendido nada,
sin embargo me he reconstruido de cientos de personas
que llevaban décadas viviéndome por puro amor propio.
Si te vas a encontrar,
qué menos que sea en el puño de alguien que se atreva a abrirlo
cuando pidas auxilio simulando emergencia.
A veces donde cabe duda no quepo yo, pero sé con total seguridad
que seguridad nunca será que te den la mano.
Sino que te la cojan.

Llegados a este punto de sutura,
las quemaduras de tercer grado no son tan feas
ni asustan tanto
como la gente que, negándose a saber mirar, grita.
De todos modos ya sabes que yo no puedo quedarme quieta.
Y mucho menos callada:
voy a quitarte los miedos por encima de todos mis silencios.

-¿Has visto qué buen día hace hoy?
A mí me lo vas a leer, que llevo toda la noche mirándote.
Entonces cierras la puerta

y te quedas.






-Nos vamos a morir de algo grande.
-¿Qué te creías? ¿Que todo esto amor nunca nos iba a caer muerto encima?


6 comentarios:

Pilar. dijo...

"- ¿Has visto que buen día hace hoy?
A mí me lo vas a leer, que llevo toda la noche mirándote."

Bonita.

Alejandra Torres Vela dijo...

"que seguridad nunca será que te den la mano.
Sino que te la cojan."

Es increíble, entero.

Elena dijo...

"A mí me lo vas a leer, que llevo toda la noche mirándote.
Entonces cierras la puerta

y te quedas."

Y no hace falta decir nada, porque tú ya lo dices todo.

ℳ ª del ℳar ℳ.A. dijo...

No te lo voy a perdonar nunca :)

Anónimo dijo...

Hermoso

Alberto Hugo Rojas dijo...

MARAVILLOSA IMAGEN