Cristina Pérez.

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Más que pájaros, tengo un campo de minas en la cabeza.

viernes, 27 de diciembre de 2013

En qué no estaré pensando.


Si me lo pides, te hablo de París, Edimburgo o Barcelona
sin salir del nórdico.
Te escribo algo sobre tus lunares que cuente una historia
con mi lengua.
Te como la boca y te beso los dientes a deshora,
como intentando hacer que pase el tiempo
para que te quedes cinco minutos más.

Si tienes ganas, escuchamos esa canción
y bailamos sin quitarnos los zapatos
en la bañera.
Si lo deseas, vamos al mar y nos mojamos,
paseamos desnudos por la cocina,
o desayunamos las sobras de ayer en el sofá.

Si no te cansas, discutimos sobre el tiempo que pasea por las aceras;
sobre las margaritas amarillas que crecen en los bordillos;
sobre los escaparates en los que te ves cuando crees que no hay nadie,
y cada vez que sabes que no te dejan de mirar.

Si me dejas, te masturbo el pensamiento,
nos echamos de menos
y a reír.
Si te apetece, viajamos con Julio Medem
o nos ponemos a leer a Tristan Tzara y a Keats.

Si tú quieres, hacemos el amor a bocajarro
y descarados,
y ponemos Marea para toda la ciudad.
Si lo prefieres, nos matamos por morir,
o decidimos que ya nos dolemos lo suficiente
como para saltar.

Y, si no me lo pides, ni tienes ganas, ni lo deseas porque te cansas,
y no me dejas ni te apetece, y ya no quieres ni lo prefieres;

no te escribo ni te llamo ni te busco ni te pienso ni te espero
ni te sueño ni te hielo ni te siento ni te quiero.




Pero que no se te ocurra dejar de correr,
y sigue dejándote besar.




1 comentario:

Huracán. dijo...

¿Puede ser que me halla enamorado, otra vez?